lunes, 24 de octubre de 2016

CANCIÓN DE CUNA

Decidido ya a nacer
Duerme este niño en la cuna
Que su madre le procura
Mientras se deja mecer.

Es una espera tan dulce
Tan alegre, tan dichosa
Tan feliz, y misteriosa
Que en milagro se traduce

Dia a dia una sonrisa
Se adivina, se promete
Y es que a este niño le mueve
Una hermosa melodía

Que todos los dias oye
Como una bella canción
Que toca su corazón
Desde el alba hasta la noche

Que solo su madre siente
Cuando lo escucha en silencio
Como un alegre comienzo
De una vida ya presente.

Que llamando está a la puerta
En una espera impaciente
Que sólo su madre siente
Como una dulce respuesta

Para llenar las miradas
De aquellos que ha tiempo esperan
Que para si ya quisieran
Tan felices madrugadas

Que tiempo no ha de tardar
La venida de este niño
Tan deseado y querido
Como un dulce despertar

Que traerá la esperanza
La alegria, la ilusión
Como una bella canción
cual una hermosa añoranza

Que ya no es un dulce sueño
Que ya le espera la cuna
Que hasta lo sabe la luna
Que le espera con anhelo

jueves, 25 de junio de 2015

LA INFANCIA PERDIDA

La infancia queda tan lejos
Como la memoria alcanza
Devolviéndonos recuerdos
De aquellas dulces andanzas

Mágicos y hermosos tiempos
Vividos en la frescura
De la más tierna inocencia
De la nostalgia más pura

Que pasó sin darnos cuenta
De esa inconsciente locura
De vivir sin regla alguna
Y jugar a ser mayores

A bandidos y señores
Escondidos en la cueva
De alí baba y sus ladrones
En un patio sin fronteras

En los campos, en las eras
Junto al río, en la ribera
Sin límites, sin barreras
¡Felices tiempos sin penas!

Dónde jugar era un juego
Y soñar una quimera
Una espada de cartón
Y un caballo de madera

Y soñar que un sueño era
Despertar cada mañana
Corretear por el bosque
Y marchar por las veredas

Por las sendas y praderas
Donde miles de batallas
Tenían siempre lugar
En un corcel sin espuelas.

Que nos hacia volar
Cabalgando por la hierba
Como un alado caballo
De crines de madreselva

Y soñar que un sueño era
Vivir cada nuevo día
Despertar, soñar, reír
¡Hermosa infancia vivida!

miércoles, 11 de mayo de 2011

Mi querido pueblo

Escondido, como en un agujero
hundido en él por los años
el abandono y la soledad
acurrucado y maltrecho
yace mi pequeño pueblo
en un desolado lugar

Rodeado de llanuras
apenas interrumpidas
por algunas tímidas colinas
que nunca alcanzará a divisar
reposa aferrado a sus pies
tomando el pulso a su historia

No hay nada que turbie su paz
ni altere su compostura
esa ajeno a las locuras
del ruido de la gran ciudad
sólo el silbido del viento
oyen sus calles pasar

Sus estrechas y empinadas callejas
se entrecruzan unas con otras
unidas, compartiendo su soledad
como si se diesen la mano
como si temiesen que un día
las pudiesen separar

Ni siquiera un pequeño río
acertó por allí a pasar
sólo un tímido arroyo
harto ya de tanto caminar
se desliza silencioso
nostálgico de su manantial

Nada le ha respetado
ni las lluvias ni la nieve
ni el invierno ni el verano
ni el ruido de la tempestad
todo lo ha soportado
¿queda algo por llegar?

En verano las doradas y tersas espigas
sus viejos graneros albergarán
y en el blanco y frío invierno
los álamos y los tejados
poco a poco se cubrirán
con un limpio y tupido manto

Los días se le hacen ya largos
y sus pies de piedra y barro
comienzan ya a dudar
si al menos en el espejo de un río
pudiera contemplar su rostro
mi pueblo moriría en paz

Amanece ya en mi pueblo
¡cuantos ha visto pasar!
todos los ha contemplado
¡cuanto no podría contar!
pero ya es viejo, los años
y le cuesta recordar

Por fin reposa mi pueblo
mientras los leños crepitan en el hogar
la noche vela su sueño
nada lo va a enturbiar
sólo el humo de las chimeneas
le acompaña en su soledad

martes, 15 de abril de 2008

Rema despacio

Rema, rema despacio
Avanza, no te detengas
Sigue besando las olas
Riza su cabellera

Continúa, vamos, adelante
Mueve con mimo los remos
No temas, no les haces daño
Son caricias de madera

¿Qué te vas de un lado a otro?
¿Que este barco cabecea?
DÍme en qué mar no ha ocupado
Algún puesto la marea

Te empuja el viento, claro
¿y acaso no lo necesitas?
No conozco ningún barco
Sin su agua, sin sus brisas

Te vas alejando del puerto
Le estás echando de menos
No me lo digas, te conozco
No ama la soledad tu casco

Ya estamos en alta mar
Tú y yo, mi querido barco
Te has dado cuenta, ¿verdad?

Qué solos nos estamos quedando

La más bella canción

Quisiera componer la más bella canción
de las que quedan por escribir en el tiempo
y aunque no pueda rellenar una partitura
ni una cuartilla cubrir de versos
la grabaré en las invisible hojas de mi corazón
y te ofreceré los dos
para que los sientas a un tiempo
Una canción, un corazón y unos versos
han de ser para alguien
no para ser borrados por el viento
son para tí, son tuyos, te los ofrezco
no hay partitura, ni distingo los versos
pero queda el mayor de todos
queda el tercero
y en el se confunden los tres
y él te dice, te quiero
Ya ves que te canto a tí
encantadora mujer de ojos claros
de gestos graciosos
de rostro infantil
de largos cabellos y cuerpo ondulado
de piel tan blanca
como nieve cubriendo el campo
te quiero mil veces
y mil veces te canto
has llenado mi tiempo
has llenado mi espacio
has cubierto el vacío
que se hallaba entre mis brazos
Contigo mi tiempo vuelve a latir
y siento que mis vacios
se van llenando
Convierto mi tiempo en una estación
siempre vacía, siempre esperando
al único pasajero
a la única ilusión
que en este viaje se ha embarcado.
Tengo mi cuerpo dividido en dos parte
y siento que entre las dos te has intercalado
te hecedido mi espacio
y allí has quedado para siempre
hasta que tú decidas abandonarlo
Quiero convertir un espacio en versos
quiero en trozos repartir un cuerpo
cada uno será como fuego
y entre todos, uno a uno, sumados
con su limpia llama iluminarán mi tiempo

martes, 1 de abril de 2008

Amarte más despacio

Quisiera amarte más despacio
contemplarte con el tiempo en suspenso
grabar tu imagen en mis ojos
vivir para siempre, recordando
las líneas de tu cuerpo
Quisiera oírte más despacio
acariciando tus palabras
besando tu aliento
haciendo de su son campanas
que entreguen tu voz al viento
Quisiera quererte más despacio
con las alas que me ponen
tu alma y tu cuerpo
recordándote en cada trecho
del camino que recorro
del paisaje que contemplo
Quisiera sentirte más despacio
acariciarte en silencio
penetrar en tus limpios ojos
explorando tu piel, tu dulce cuerpo
haciendo de tus frágiles labios
una mar de miel y besos
Quisiera amarte más despacio
haciendo de tu cuerpo un solo beso
fundir nuestros cuerpos en uno sólo
atándolos en un abrazo
unidos, tus senos y mi pecho
Quisiera recordarte más despacio
caminar dentro de tí
contemplarte en las huellas de mis pasos
hacer de tu cuerpo un paisaje
un poema de tus ojos
una canción de tu imagen.

Nuestros amigos los árboles

Hace un año estuve aquí
en estos mismos parajes
pisando la misma hierba
rodeándome los mismos árboles
que han crecido desde entonces
en su vuelo vertical
siempre hacia arriba
siempre adelante
olvidándose cada vez un poco más
de la tierra distante
y desearían continuar sin fin
su lento caminar imparable
y olvidarse quizás de las raíces
su único lazo con la tierra
su atadura y con ella su linaje
de la que nunca podrá escapar
porque le recordará a cada instante
que no es suya la libertad
de continuar caminante
por los caminos sin trabas
que le brinda el sol y el aire
sus dos grandes amigos
sus compañeros de viaje
el uno con su ancha sonrisa
el otro con su eterno baile
los tres juntos disfrutan
su trayectoria intachable
hasta que uno de ellos muera
hasta que uno de ellos descanse
derribado por el hacha
del leñador imparable
que hiere, corta y derriba
con su manos nuestos árboles
que nos cedieron su sombra
y su belleza salvaje
ya llora la naturaleza
llorando están el sol y el aire
que solos se encuentran los dos
sin su compañero de viaje